Hoy he vuelto a «La Toconera» después de muchos años sin ir.

«La Toconera» es un paraje natural que hay en mi pueblo y suele ser el lugar habitual, en Semana Santa, para acampar con los amigos.

Como es habitual últimamente, mi chico y yo hemos decidido ir de ruta hoy sábado. Y hoy tocaba visitar la piedra «agujereá» que hay en «La Toconera».

Mientras íbamos caminando le contaba entusiasmada lo bien que lo pasaba de pequeña, con mis amigas, tirándonos por los toboganes, que no eran otra cosa que medias tuberías gigantes. Cogías una piedra grande y plana o una botella de refresco aplastada, te la ponías en el culo y ¡a dejarse caer!

Incluso le decía que pensaba tirarme por alguno si encontraba una piedra adecuada.

Pero cuál fue mi desilusión al ver que los han quitado, que las pistas de futbol ahora son solo un secarral de matorrales y ¡en la charca ya no hay ni patos!

No entiendo qué ha pasado. Como se puede abandonar tanto un sitio tan emblemático.

Da mucha tristeza ver desaparecer o perderse los sitios que de niños o adolescentes, nos hicieron vivir tan buenos ratos.

Vivimos rodeados de consumismo y solo nos importa acumular posesiones, cuando lo que de verdad debería importarnos es consumir momentos de calidad con los nuestros, y conserva todo lugar que pueda darnos más de esos buenos recuerdos, pues al final será lo único que nos quede cuando seamos unos ancianitos y queramos contarle a nuestros nietos todo lo vivido.

Valoremos un poco más todo lo que ya tenemos y que no se encuentra en una tienda, un centro comercial o tras una pantalla.

¡Hasta mañana!