Hoy es uno de esos días en los que me siento culpable por pecar demasiado con la comida.

A media tarde he comenzado a sentirme como la protagonista del anuncio de Aerored, incoada. Y como consecuencia me daba pánico el simple hecho de pensar en la cena.

He sido optimista y he bajado al comedor a ver si en el buffet había algo ligero para cenar. Pero un buffet es un arma de doble filo.

El lado bueno es la variedad. Siempre vas a encontrar de todo, comida ligera y comida menos ligera, fritos y no fritos, carne y pescado, ensaladas, verduras, etc.

La parte mala es que se convierte en una tentación cuando tienes tanto donde elegir. Todo bien colocadito, muy bonito, que te entra por los ojos y da igual lo que te este gritando tu cuerpo. Da igual lo que NECESITAS comer, solo piensas en lo que DESEAS comer.

Y claro, cuando en el precio te entra un servicio buffet tienes que exprimirlo. O al menos esa es la mentalidad que la mayoría de Españoles tenemos.

¡Bienvenidos al mundo de los Excesos!

Los excesos no son buenos para nadie, y mucho menos para el cuerpo. Tenemos la manía de no saber oír las necesidades de nuestro metabolismo y, por consiguiente, vienen las malas digestiones, la pesadez de estómago, acidez, somnolencia, etc., llegando incluso a acabar teniendo una indigestión que te arruina el resto del día o días.

Pero, ¿Y lo que disfrutamos en ese momento de comer? Un poquito de esto, otro poquito de aquello. De esto también que no suelo comerlo en casa, etc.

Y vamos metiendo en nuestro organismo alimentos sin control sin tener en cuenta la hora del día que es (quizá vamos a irnos directamente a la cama después o en breve tiempo), sin pensar si nuestro cuerpo los tolera mejor o peor (pequeñas intolerancias o productos de difícil digestión) y mucho menos sin pensar en si vamos a consumir a lo largo del día la cantidad de calorías que todo eso supone.

LLEGA LA HORA DEL ARREPENTIMIENTO

De esto no nos libramos nadie, o muy poca gente.

Ese momento posterior a un exceso, por vacaciones, una comida o cena de empresa, familiar o de amigos, en el que piensas, mientras te retuerces de dolor estomacal, en qué mala hora has comido tanto sabiendo lo mal que te iba a sentar después.

Al igual que con las resacas por alcohol, te prometes que no lo vas a volver a hacer, que la próxima vez te pensarás mejor antes de pedir el chuletón y elegirás el pescado.

Pero tú y yo sabemos que eso es mentira.

Volveremos a caer. Sobre todo aquellos que disfrutamos de la comida como si fuera algo fuera de este mundo.

¿A que no llenas tu coche Diesel con Gasolina?

Pues nuestro cuerpo deberíamos cuidarlo igual.

Si queremos llegar a viejos debemos cuidar nuestro vehículo físico tanto como nuestra mente.

No digo que no se pueda disfrutar de vez en cuendo y darte un capricho. Es más debes hacerlo, pero con cabeza y conociendo los límites de tu cuerpo. Pues nadie más que tu se va a preocupar por éste.

MI RECOMENDACIÓN

Para todos aquellos que queráis adelgazar, es de suma importancia cuidar la alimentación, comer de todo, siempre buenos alimentos, evitando ultraprocesados y sabiendo cuales metabólica mejor nuestro organismo.

Y para eso tenemos a los especialistas, para que nos asesoren si no somos entendidos en la materia.

Porque la alimentación es tan importante o más incluso que el ejercicio físico.

Yo siempre he perdido peso solo llevando una buena alimentación, pero esto no quiere decir que no hagas una rutina de ejercicio. Mi extremo tampoco es el idóneo.

Hay que conseguir un equilibrio entre alimentación, ejercicio físico y bienestar mental.

Por si aún os lo preguntáis… baje a cenar pero no tras el primer bocado me terminé de encontrar mucho peor y me tuve que subir a la habitación y no pude seguir disfrutando de la velada con mis nuevos conocidos.

¡Hasta mañana!